lunes, 7 de abril de 2014

La diversión colectiva es la meta

¿Cuál es la meta de los juegos de rol?
Es una sencilla pregunta que pocos saben responder dejando de lado el ego propio.

Pero antes de ahondar en el tema, imaginen lo absurdo de la situación en donde dos jugadores deciden jugar una sencilla partida de ajedrez y uno de ellos rodea a su propio rey con la excusa de ser "opositor a la política actual".

El espíritu de cualquier juego publicado requiere conocimiento, curiosidad y deseo de participación dentro de un marco pre-establecido, hablemos de ajedrez, go, ludo, poker... o juegos de rol.

Un juego de rol establece un setting, reglas y pasos para crear situaciones únicas que ocurren sobre el tablero de la imaginación, en donde cada participante acepta ser partícipe del ejercicio.

En ajedrez, un jugador no puede decir que los peones se mueven más de un espacio a la vez con la excusa de que son corredores. O en el Poker decir que que un par vale más que un trío por ser conservador en materias de sociedad.

Así, si un jugador desea participar en un juego de rol, debe pensar en el trasfondo del juego y de la cultura en la que sus personajes viven. Por lo tanto, un jugador que quiera jugar una aventura en el Viejo Oeste, no puede pensar que su corcel será una motocicleta, o un jugador de un juego histórico medieval querer ser  un hereje y salir impune de sus soberbios impulsos.

El juego es el juego y es necesario someterse a eso para el bien de la historia y diversión de otros.

Pero las personas, en ocasiones, no son así.

Existen individuos que sienten el imparable impulso de hacer lo opuesto de lo que se requiere para la aventura. Y en lo personal he conocido gente que con la infame excusa de querer jugar juegos "serios" optando por dejar al grupo de los otros jugadores exigiendo tiempo y atención por parte del director para no lograr nada, frustrando a todos los participantes de la mesa.

En los juegos de rol es posible dividir el grupo y realizar acciones o búsquedas en paralelo con los demás jugadores. Es posible querer ser el antihéroe del grupo, si el personaje logra culparse a sí mismo por sus defectos en vez de culpar e insultar a otro. Es posible lograr reír y sufrir creando contenido y apoyando la diversión del grupo en general.

Acepten sugerencias, lean las características de sus personajes, comprendan la situación histórica o fantástica para crear contenido.

Porque cuando se quiere jugar, querer ser el rebelde puede significar estropear la diversión de otros.