lunes, 30 de septiembre de 2013

¿A quién le has ganado?

Falta muy poco para el Concilio de Dragones XI que se realizará los primeros días de Noviembre (más información aquí). Y he visto a mucha gente entusiasmarse y comentar sobre antiguas experiencias.

Pero ahora quiero parar y hacer un par de reflexiones, tal vez un llamado de atención, sobre situaciones que viví como jugador y que también realicé como director de juego.

"Me quedó un jugador vivo"

Cuando empecé a participar de eventos masivos como jugador, siempre quedaba con un gusto agridulce al finalizar cada sesión de juego, por lo general con mi personaje muerto o a punto de morir.

El director (o Narrador como prefieren algunos) hacían lo imposible para matar a los personajes uno a uno, haciendo de la experiencia una masacre a costa de jugadores nóveles.

Pero la culpa no siempre es del encargado de la mesa de juego, también ocurría que grupos de jugadores, con el manual bajo el brazo, llegaban a mesas a matar sin razón aparente a otros jugadores y a minar las ideas del módulo de juego. "Nuestra forma de jugar" era la excusa perfecta para defender una postura absurda a la no-creación de la historia.

En ambos casos las historias avanzan irremediablemente a fracasos sobre los personajes, al aburrimiento, a lo predecible.

Quiero indicar dos excepciones, las que son juegos como Paranoia o La Llamada de Cthulhu, juegos que usan la derrota como herramienta de creación de juego y como base a la entretención, pero muchas veces muy mal utilizados.
¿Juegos de Rol? ¡Esto es Jackass!

Mesa para [valor alto y absurdo] jugadores

Cuatro (4) es el número ideal para desarrollar una historia.
Entre 3 a 6 jugadores son los valores mínimos y máximos que acepto en lo personal.

Pero también me sentí en su momento una suerte de super Director y desarrollé mesas para más de 7 personas, como también participé en la peor mesa de Vampiro con 15 jugadores.

Antes de continuar: ¿dan medallas de oro/plata/bronce según la cantidad de jugadores por mesa?

Siento aversión y odiosidad ante mesas de juegos que aceptan a tantos jugadores como la capacidad de la sala sea posible. Y solo puedo leer lo siguiente:
  • La historia a desarrollar será mala
  • Nadie tendrá un buen rato, son muchos y poca es la atención
  • No quiero a nadie más en la sala
  • ¿Jugar rol? ¡No! Esto es un flashmob de gente sentada
... y luego de años solo he llegado a la conclusión de que no se busca la creación colectiva de una historia, solo buscar el reconocimiento y el renombre de alguien con la capacidad de reunir gente alrededor de una mesa... aunque no sea un juego de rol lo que se vaya a jugar.
El Director de Juego y su mesa de juego para 10+ personas

Solo dos últimas preguntas

¿Es acaso el círculo nacional de jugadores de rol la crème de la crème?
¿Son acasos los eventos masivos una suerte de olimpiadas?

A ambas preguntas, la respuesta es un rotundo y severo "No".

Es necesario recordar qué es un juego de rol y la forma en que se quiere manejar para poder tener buenas experiencias, crear lazos con otros jugadores e incentivar a gente curiosa a apreciar y participar en este hobby que hace volar la imaginación.

Quiero más y nuevos jugadores.
Quiero más y nuevos juegos.
Quiero más y nuevos eventos donde la imaginación y creación del momento nos permitan vivir situaciones únicas...