martes, 4 de junio de 2013

CthulhuTech 27 de Febrero 2085: Año de la Serpiente.

Provincia de Heilongjang, China.

Las localidades presentaban aún guirnaldas, lámparas de papel y colores desgastados de las celebraciones del año nuevo. Pero a pesar de las festividades, las casas y edificios seguían en ruinas a medida que se acercaban a las fronteras disputadas entre el NEG y la amenza Migou. Debido a esto la gente vivía sumida en pobreza y temor durante la guerra del Eón, y las luchas comenzaban a complicarse. Solo los mejores podrían poner la balanza a favor de la humanidad.

La última localidad controlada por el NEG, Yichung (http://goo.gl/maps/PmPvH), que enfrentaba la amenza Migou proveniente del territorio Ruso, había perdido toda comunicación. Las fuerzas militares de Haerbin enviaron un convoy para aclarar la situación y reestablecer las comunicaciones.

300 Kilometros, todo indicaba que sería un paseo tranquilo, pero a la salida de la localidad de Beilin (http://goo.gl/maps/Q75HM) camino a Quing'an (http://goo.gl/maps/PXlZD) un grupo de "cucarachas", mechas Migou, atacaron sorpresivamente dividiendo al grupo. 

Pareciera que todo estaba en contra de la humanidad en este apartado lugar.

Unas de las cucarachas humeaba mientras el Migou piloto intenta salir, a unos cuantos metros, un solitario soldado huía escapando de otra de las cucarachas. Sus pies se movían frenéticamente, buscando un escondite, mientras que la tierra temblaba bajo las pisada del mecha Migou.

A unos pocos kilómetros más adelante, el piloto Engel escucha los gritos de alarma, y montándose en su bestia se prepara para avanzar. Según los sistemas, el soldado solo necesitaba sobrevivir unos 6 minutos... y contando.

El soldado, esquivando al mecha enemigo, se percata de la aparición de otra cucaracha más. Dos mechas, un humano... 

La presencia militar NEG y Migou claramente era una amenaza para la población local.

Los Migou no se detenían, destruyendo todo a su paso: edificios temblaban, el polvo se levantaba, gritos de desesperación y aroma a carne quemada. El aire irrespirable. La escapatoria correspondía a la única posibilidad de sobrevivir.

"Insectos" les decían a los Migou. "Insectos" parecían los humanos ante esta amenaza.

Las piernas del soldado ya no daban más, su siguiente escondite a bajo nivel pareciera que iba a ser su tumba, hasta que un estruendo hizo voltear su cabeza viendo como la bestia Engel pateaba a una de las cucarachas. Ante él: una pelea de máquinas. 

Las grandes bestias peleaban ferozmente. El soldado disparó causando rasguños sobre el caparazón del mecha Migou. Un intento inútil, aunque estas alturas todo daño era aceptable si significava la diferencia entre la vida y la muerte.

Los estruendos de los golpes y disparos iban en aumento, y cada pisada de estas maquinarias levantaba más polvo, hasta que un golpe seco y el sonido de placas quebradas acabó con un mecha Migou.

Parecía que la amenaza finalizaba, pero la otra cucaracha, cual depredador saltó sobre la espalda del Engel, y de entre las nubes de polvo y restos de escombros un piloto Migou atacó por sorpresa al soldado.

Dos frentes: carne vs carne, máquina vs máquina. Un solo final.

El zumbido rabioso de las alas del Migo contrastaba con los gritos del soldado, mientras los cañones de los mechas rugían. El último mecha Migou sintiéndose superado comenzó a retroceder. El piloto Migou sucumbió ante la ira del soldado, quién vació su cargador sobre el alienígena quedando empapado en su podredumbre sangre...

El día daba pie al ocaso y en la lejanía sonaban los últimos disparos de los otros supervivientes del convoy...