jueves, 27 de junio de 2013

Vértigo

Poblado de Beilín. La comunicación telepática proveniente de los migou afectó el razocinio del soldado. Su cordura no estaba preparado tanto "ruido" directo sobre su mente humana.

Susurros. Incontables susurros atacaban su razón.
El control sobre los migou se hacía imposible. Y vio a sus compañeros como amenazas.

Poblado de Qüin'gan. El Nazzadi traidor atacó con su engel al soldado que habían dejado en ese punto. No tuvo tiempo de reaccionar ante el certero ataque de la bestia. Nunca tuvo la opción.

En el horizonte una oscura nube avanzaba. Los migou y sus seguidores se apuraban en tomar control sobre Qüin'gan. El pánico abrazó a los pocos sobrevivientes que intentaron huir, pero ya era demasiado tarde.

Poblado de Beilín. La búsqueda desesperada por víveres dieron escasos frutos. Pero la suerte pareció sonreír. Un contenedor semi-hundido en los túneles usados por las primeras avanzadas migou, contenía una gota de esperanza: el líder del convoy, que solo pudo tapar sus ojos al ver luz natural, luego de días de oscuridad. Más allá, su mech.

Poblado de Qüin'gan. Una extraña emoción embargó al nazzadi cuando sintió el temor del engel al ver la amenaza migou cernirse como una columna de humo que cubría el cielo.

Debía regresar a Beilín, terminar de atar los cabos sueltos que estaban quedando. Sabía que debería ser sigilozo, descubrir el estado los sobrevivientes del convoy y la población de Beilín.

El tiempo se hacía poco.

Poblado de Beilín: Fuera de control y los constantes susurros incomprensibles explotaron como una eléctrica sensación ante los ojos del soldado. Los pocos migou atacaron guiados por quién debía ser su lider.

Una ira incontrolable, cegada hacia las formas humanas invadió al soldado. Su razón se quebró sin más. "Atacar" era lo que a gritos su perdida cordura gritaba.

Una batalla incomprensible entre migous moribundos y los pocos soldados. Las apuestas no eran seguras, pero la lucha parecía interminable.  Muerte era el resultado final. Humanos y migou las víctimas.

Camuflado entre los restos de las ruinas el nazzadi mantuvo a su engel bajo control. Testigo silencioso de los últimos acontecimientos.

Los sobrevivientes del convoy se salvaron logrando controlar el ataque migou y recuperando al soldado. De entre los escombros el líder encendió los motores de su mech. Se hicieron fuertes, esta pequeña victoria elevó la moral.

Comenzó a nevar.

Marcharon a su destino sobre un blanco manto de nieve que refrescó el aire y sus espíritus.

jueves, 20 de junio de 2013

Plantando una trampa

El grupo decidido dividirse, parecia ser que no era la mejor opción, pero ambos poblados necesitaban explicaciones y víveres. Aunque no todos sabían las verdaderas intenciones del convoy, y menos conocían las verdaderas intenciones de los miembros sobrevivientes del grupo.

Poblado de Beilín. El piloto del mech junto a un soldado regresaron al poblado, trás la pista de los víveres, solo encontrando un antiguo templo a medio destruir que los condujo a un extraño tunel. Aquel lugar parecía ser uno de los puntos de movilización de los migou. Todo parecía indicar que no se encontraba ocupado, hasta que observaron larvas migou en las murallas. Prestos a destruir la amenaza, una voz femenina, con un extraño tono monocorde pidió compasión. Aferrada a ella, un migou adulto y herido la utilizaba. El asombro detuvo un inminente fuego sobre los enemigos. La razón y el insinto de supervivencia cedió al verse rodeado por un pequeño grupo de sacerdotes alienígenas - si esa fuese la calificación.

Migous debilitados, sin una reina... una pequeña colmena olvidada y utilizada que se encontraba perdida, sin destino, enemigos sin moral y sin posibilidades. De ahí, un pequeño paso que destruyó la cordura humana, el soldado les ofreció liderarlos, darles un destino, una nueva moral.

... y ocurrió lo impensable: este herido grupo aceptó a un humano como lider.

Poblado de Yichun. El Engel corrió desde Qüig'an hasta su destino inicial, las ordenes habían sido claras: reestablecer las comunicaciones. Pero el piloto sabía que había más, y comunicándose con la central descubrió que los víveres estaban contaminados con un agente que afectarían a cada migou y persona que hubiesen tenido contacto con los invasores. El piloto del Engel sonrió.

Al llegar a destino el nazzadi traidor sintió por un momento temor al ver toda la ciudad plagada de mecha nazzadis, exoesqueletos migou y todas las edificaciones plagadas de material genético. La ciudad invadida por una gran colmena, pocas personas, las sobrevivientes casi esclavos, y migous moviendose a sus anchas. Un claro ejemplo del destino de la humanidad.

El pilot del Engel reportó toda la información que había recolectado. Un oficial migou lo felicitó en esa extraña y desconocida lengua que parecía atraer la locura en si mismo. Solo un poco más: una última trampa para los sobrevivientes del convoy.

Toodas las piezas parecían que se movían, y la desolación llegó cuando las comunicaciones con Haerbin, donde estaban los cuarteles generales, se perdieron sin explicación aparente.

Poblado de Beilín. El nuevo "lider" migou, un soldado humano, junto con el oficial sobreviviente del convoy se comunicaron con el nazzadi que controlaba al Engel, todos marchaban inocentes a la boca del lobo. Un susurro sonó en el aire: el rey amarillo ganaba el dominio de los últimos terrenos NEG de China.

Ese día la desolación se cernía sobre los últimos humanos que luchaban en estas tierras.

martes, 11 de junio de 2013

... hasta la madrugada del día siguiente.

27 de Febrero de 2085.

Anochece.

En lo alto de uno de los edificios a medio destruir, la bestia Engel parece acechar y oler el aire, y de las ruinas aún hay gente saliendo entre quejidos.

Detrás de escombros un mech NEG y un soldado se asoman luego de haber luchado contra algunas cucarachas Migou. Reuniendose con el Engel y el otro soldado sobreviviente. Parte del equipo se agrupa nuevamente a lamerse las heridas.

Uno de los soldados sube a hacer guardia, mientras que el Engel regresa kilómetros más arriba a buscar el camión que lo transportaba. Es necesario encontrar alguna forma de movilización óptima y reagrupar fuerzas. Las sombras ocultan la bestia que parece fundirse con la noche. No sabe si temer a las amenazas extraterrestres o a las creadas por el hombre gracias a la arcanociencia.

Un zumbido y del Mech NEG se baja medio ebrio un ruso con una botella de vodka, pareciera que disfruta luchar. Los soldados y pilotos del convoy no saben que esperar. Pero el cansancio ataca el grupo.

Las ondas de radio se sincronizan y reportan daños y sus últimos enfrentamientos: sabían que no estaban solos, que tarde o temprano las cucarachas volverían a atacar.

Sin alimentos y con parte del grupo disperso o muertos, el sueño los comienza a vencer hasta que las alertas se disparan cuando, el edificio dónde el soldado hacía guardia comienza a temblar. Escombros caen ante una fuerte explosión producida por una solitaria cucaracha. Testarudas como de costumbre. Atacando cuando menos lo esperaban. Atacando al más solitario o débil: el soldado en la azotea.

Sin más escapatoria salta por el borde del edificio aferrándose a la oxidada y abollada escalera de emergencia, la que comienza a ceder inmediatamente. La cucaracha lo tiene en la mira, hasta que un ráfaga la distrae. El otro soldado superviviente, al verse impedido de avanzar debido a la chusma que corría temerosa de la amenaza dispara logrando distraer. Necesita tiempo para que el mech NEG esté preparado: Cargando SO. Sensores listos. Soporte de vida al 90%. Armas listas.

Hora de la acción.

El Engel está mirando la zona donde el camión que lo transportaba se quemaba creando una negra nube de humo. Rastros de otras cucarachas se perdían por el camino hacia el siguiente destino del convoy. Esta vez ya no tenían más herramientas que las que pilotaban y cargaban, estaban solos... y la señal de radio pareció herir el tímpano del piloto de la bestia. Nuevamente lejos, sin poder ayudar. La bestia aceleró, sintió que la conexión neuronal le provocaba calambres en las piernas, pero no podía detenerse.

Al acercarse a la zona del conflicto vio que un vehículo civil explotaba sobre el tejado del edificio, un soldado caía al vacío, el Mech intentaba rescatar a su camarada humano y una gigante cucaracha saltaba sobre todos ellos. Parecía que todo fluía a cámara lenta. Se lanzó sobre el maldito insecto, chocando contra el edificio que ya no daba más, los escombros caían. El soldado aterrizó aparatosamente trás la caída entre máquinas, sin sufrir daños graves. Todo era caos. Una cucaracha no sería amenaza para el equipo militar, pero los civiles y los constantes acechos de los Migou dañaban la moral.
Un último disparo daba la bienvenida a la mitad de la noche con un Migou menos. No podían quedarse ahí, eran una amenaza para la población civil.

De uno de los edificios un Nazzadi anciano se acercó preguntando si estaban ahí para ayudarlos o para destruirlos. Era la persona de contacto y se descubre parte del plan del NEG: entrega de víveres en estas y otras poblaciones. Los constantes ataques habían tenido como objetivo hacer desaparecer las provisiones que NEG enviaba a la gente.

La guerra se perdía junto con la moral de cada humano y nazzadi presente. Llantos y hambre, tan efectivas como las balas.

El grupo decidió avanzar hacia el siguiente poblado, tal vez ahí tendrían un poco más de suerte, un poco más de paz para descansar sus agotados huesos. Sin vehículos, los dos soldados se aferraron al Mech para avanzar a buen ritmo.

En la otra localidad, las cucarachas habían ya arrasado y destruido cualquier tipo de presencia militar, y los nuevos soldados que llegaban eran recibidos como héroes que los liberarían de la amenaza Migou.

Humildes comidas y solo un poco de agua caliente fue la cena que recibieron. Una cena, en estos tiempos, digna de dioses benevolentes.

El nazzadi del grupo, piloto del engel encontró la fuente de los ataques Migou y se separó del grupo. Entrando en extrañas cavernas encontró parte de su gente que lo reconoció. Entregó la información que poseía y los planes que el convoy seguía. Un migou se acercó y le susurró en una lengua alienígena e inintiligible para los humanos una felicitación militar. El grupo tenía una manzana podrída. Una manzana en la que confiaban.

El grupo militar decidió entonces regresar: los víveres para ambos pueblos no podían haberse esfumado. Algo estaba mal. Aún así tenían 24 horas a favor, y aún no conocían el destino del convoy por completo. Necesitarían ayuda ya no podían avanzar con su actual configuración desmoralizada.

martes, 4 de junio de 2013

CthulhuTech 27 de Febrero 2085: Año de la Serpiente.

Provincia de Heilongjang, China.

Las localidades presentaban aún guirnaldas, lámparas de papel y colores desgastados de las celebraciones del año nuevo. Pero a pesar de las festividades, las casas y edificios seguían en ruinas a medida que se acercaban a las fronteras disputadas entre el NEG y la amenza Migou. Debido a esto la gente vivía sumida en pobreza y temor durante la guerra del Eón, y las luchas comenzaban a complicarse. Solo los mejores podrían poner la balanza a favor de la humanidad.

La última localidad controlada por el NEG, Yichung (http://goo.gl/maps/PmPvH), que enfrentaba la amenza Migou proveniente del territorio Ruso, había perdido toda comunicación. Las fuerzas militares de Haerbin enviaron un convoy para aclarar la situación y reestablecer las comunicaciones.

300 Kilometros, todo indicaba que sería un paseo tranquilo, pero a la salida de la localidad de Beilin (http://goo.gl/maps/Q75HM) camino a Quing'an (http://goo.gl/maps/PXlZD) un grupo de "cucarachas", mechas Migou, atacaron sorpresivamente dividiendo al grupo. 

Pareciera que todo estaba en contra de la humanidad en este apartado lugar.

Unas de las cucarachas humeaba mientras el Migou piloto intenta salir, a unos cuantos metros, un solitario soldado huía escapando de otra de las cucarachas. Sus pies se movían frenéticamente, buscando un escondite, mientras que la tierra temblaba bajo las pisada del mecha Migou.

A unos pocos kilómetros más adelante, el piloto Engel escucha los gritos de alarma, y montándose en su bestia se prepara para avanzar. Según los sistemas, el soldado solo necesitaba sobrevivir unos 6 minutos... y contando.

El soldado, esquivando al mecha enemigo, se percata de la aparición de otra cucaracha más. Dos mechas, un humano... 

La presencia militar NEG y Migou claramente era una amenaza para la población local.

Los Migou no se detenían, destruyendo todo a su paso: edificios temblaban, el polvo se levantaba, gritos de desesperación y aroma a carne quemada. El aire irrespirable. La escapatoria correspondía a la única posibilidad de sobrevivir.

"Insectos" les decían a los Migou. "Insectos" parecían los humanos ante esta amenaza.

Las piernas del soldado ya no daban más, su siguiente escondite a bajo nivel pareciera que iba a ser su tumba, hasta que un estruendo hizo voltear su cabeza viendo como la bestia Engel pateaba a una de las cucarachas. Ante él: una pelea de máquinas. 

Las grandes bestias peleaban ferozmente. El soldado disparó causando rasguños sobre el caparazón del mecha Migou. Un intento inútil, aunque estas alturas todo daño era aceptable si significava la diferencia entre la vida y la muerte.

Los estruendos de los golpes y disparos iban en aumento, y cada pisada de estas maquinarias levantaba más polvo, hasta que un golpe seco y el sonido de placas quebradas acabó con un mecha Migou.

Parecía que la amenaza finalizaba, pero la otra cucaracha, cual depredador saltó sobre la espalda del Engel, y de entre las nubes de polvo y restos de escombros un piloto Migou atacó por sorpresa al soldado.

Dos frentes: carne vs carne, máquina vs máquina. Un solo final.

El zumbido rabioso de las alas del Migo contrastaba con los gritos del soldado, mientras los cañones de los mechas rugían. El último mecha Migou sintiéndose superado comenzó a retroceder. El piloto Migou sucumbió ante la ira del soldado, quién vació su cargador sobre el alienígena quedando empapado en su podredumbre sangre...

El día daba pie al ocaso y en la lejanía sonaban los últimos disparos de los otros supervivientes del convoy...