miércoles, 9 de mayo de 2012

Incidente Trovatelli

Los motores susurraban cuando el vehículo se acercaba a una de las salidas de la arqueología de Turín. Un mensaje semitransparente pestañeo en el parabrisas: "pasando a control manual". Las manos de Akita afirmaron con seguridad el control de mando.

- Les estoy enviando el reporte en estos momentos, chicos - dijo una voz femenina por el intercomunicador del vehículo.
- Entonces debemos ir a la finca de los Trovatelli y averiguar que ha ocurrido - dijo Yoga

Dentro del vehículo un holograma fantasmal comenzó a mostrar imágenes e información de lo poco y nada que se sabía sobre el asesinato de la familia Trovatelli.

- Efectivamente, la policía ya esta en la escena, pero ya saben que ustedes se harán cargo de la situación. Nuestros agentes de inteligencia se encargarán de ocultar la verdad a los ciudadanos. Si algo malo está ocurriendo, no queremos que el pánico cunda. Agente Crysthen, fuera.

- Ok, chicos... hace mucho que no ocurría nada por estos lados - dijo Yoga.
- Esperemos que la policía nos ayude, ya saben como son con nosotros - suspiró Remi
- Mientras pueda golpear algo, estará bien - Akita respondió mientras dirigía el vehículo hacia las afueras de la ciudad de Turín cruzando una fuerte tormenta.

El vehículo se alejó de la seguridad y calidez que otorgaba la arcología, pero la falta de acción era un incentivo para que nuevamente los Servicios Especiales comenzaran a moverse.

Al fondo una mansión

Al acercarse al terreno de los Trovatelli, vieron que la policía ya tenía las manos ocupadas tratando de apartar e impedir el avance de la prensa.

Akita estacionó el vehículo a unos pocos metros de la entrada del terreno de los Trovatelli.

- ¡Alto! - un policía se acercó donde Akita había aparcado el vehículo.

Solo fue necesario que mostraran sus identificaciones y los dejaron avanzar sin mayores consultas, solo susurros a sus espaldas repetían una y otra vez "mira, los fenómenos esos... ¿qué se creen?", "nazzadis queriendo hacer nuestro trabajo", "negritos...". La mala fama del Servicio ante otras organizaciones gubernamentales era normal: ellos no seguían las reglas.

La mansión Trovatelli

Dos filas de árboles creaba un pasillo natural, al fondo se podía ver la mansión de los Trovatelli. El cielo nublado y la abundante lluvia no auguraban lo mejor.
- Nadie ha sobrevivido - comentó un policía que escoltaba al grupo.
- Ve con los tuyos. Déjanos hacer el trabajo sucio - respondió Remi.

Llegaron a las afuera de la mansión. Abrieron las grandes puertas, y al entrar sus pisadas crearon ecos en el gran vestíbulo.

- Deberíamos separarnos, mantengamos nuestros peek entrelazados y con comunicación abierta - ordenó Yoga.

Los tres tomaron diferentes direcciones, y se perdieron de vista con paso firme y seguro.

Pocas pistas

"Siempre tomo la dirección donde hay nada..." pensó molesto Akita.
Nada fuera de lo normal. Solo el frío de los espacios amplios.

El intercomunicador pareció decir algo, como un susurro de Remi:

- ¿Remi? ¿estás bien?

La niña

Remi subió a las habitaciones del segundo piso, encontrándose algunos objetos lanzados por el suelo. Se acercó a la primera puerta y entró. La habitación tenía colores claros y cálidos, adornada con peluches y bellos objetos de una niña, pero sobre la cama y la muralla más alejada, se encontraba el cuerpo de una menor, desmembrado. Un terrible color oscuro a sangre con restos de carne fresca adornaban de forma macabra la habitación.

-  es... una... niña... - Remi quedó paralizado. Ni todo el entrenamiento del Servicio Secreto lo había preparado para esto.

La Cocina

Yoga entró a un gran comedor, donde todo se veía en orden, excepto la silla más alejada y cercana a la entrada hacia la cocina. Avanzó y descubrió una gran mancha de sangre que se perdía tras la puerta de la cocina. Tomó su arma e ingresó a la siguiente habitación: copas y hoyas colgaban, y tras un gran mesón se asomaban dos pies.

- ... tengo un cuerpo - dijo Yoga por el intercomunicador
Remi salió de su asombro y respondió:
- Yo también, una niña...lo que queda de ella.
- Voy para allá - respondió Akita.

Café Caliente


Yoga estaba preparando café, con suficiente cuidado para no tocar el cuerpo que yacía a sus pies.
Remi y Akita entraban a la cocina mirando la mancha de sangre y luego a Yoga.

- Pensé que una tasa de café nos ayudaría a pensar - el aroma a café se mezclo con el aroma a sangre.
- He encontrado una niña mutilada. Al menos eso parece - dijo Remi
- No he tenido la suerte de ustedes, como de encontrar mejores cosas... como... ese cuerpo que tienes ahí, Yoga - dijo Akita con una sonrisa un tanto sádica.

Bebieron café en silencio.

Alessandra

Un portazo lejano puso en alerta a los tres nazzadis, que sigilosamente se acercaron a la salida de la cocina.

- ¿madre? ¿abuelo? - la voz de una joven mujer llenó el comedor.

Yoga salió de la cocina:

- Hola, necesitaremos de tu ayuda...
-¡Quién eres! ¡Qué haces acá! - la muchacha gritó horrorizada al ver un desconocido en su hogar.

Un manchón pasó rápido al lado de Yoga, cuando este dijo:
- Akita, detenla.

 La muchacha corrió, pero fue detenida por Akita que apareció al lado de ella

- Tránquila - dijo Remi, no te haremos daño, pero no puedes seguir viendo lo que hay acá...

Yoga acercó su mano a la muchacha

- Tranquila, realmente te queremos ayudar - la muchacha se encontraba en pánico, pero al mirar los profundos ojos rojos de Yoga encontró paz - Realmente te queremos ayudar.

- Soy Alessandra... mi familia ¿están muertos? - los ojos de la muchacha se llenaron de lágrimas. Las malas noticias no cesarían durante este día.

Alessandra entregó la poca información que manejaba. El día anterior su novio la había invitado a salir lo que permitió que ella sobreviviera, sin saber en lo absoluto el trágico destino que se cernía sobre los Trovatelli. Dio indicaciones sobre las habitaciones y cual era el cuarto de control de las cámaras de segurida: el subterráneo.

Grabaciones de Seguridad


El tiempo retrocedió en las pantallas, Remi detuvo la grabación en una escena inquietante: una persona era asesinada sin nada ni nadie visible por las cámaras.

- Un conjuro... - susurro Remi
- ¿Qué está ocurriendo? - comentó estupefacto Akita mientras otros monitores mostraban los asesinatos de las diferentes personas
- ¿Qué es eso? - Yoga se concentró en un monitor oscuro, el cual mostró como la luz entraba al abrirse una puerta. Al fondo un estante con libros y objetos antiguos pareció remecerse, terminando con libros aplastados, hasta que un objeto en la parte superior desaparecía en el aire. - ¡Miren! Algo ahí ha desaparecido.

Nuevamente el tiempo retrocedió en los monitores, pausa, luego zoom.

Una máscara con motivos de peces desaparecía desde lo alto del mueble.

- Iré a ver dicha habitación - Akita salió del cuarto.

Remi y Yoga continuaron  viendo las grabaciones. Otra habitación se iluminó en uno de los monitores.

- ¿Qué sala es esa? - preguntó Yoga.
- mmmmh... es... esta sala - el monitor mostró la misma sala donde se encontraban y cómo una puerta un poco más allá se abría.
- Esto ya no me está gustando. - dijo Yoga - Nadie entra, nadie sale y muchos cuerpos.
- Hay conjuros que impiden a los aparatos digitales grabarte... te podría enseñar algunos trucos - respondió Remi.
- Vamos a esa puerta a ver que encontramos.

La colección

Akita avanzó por el pasillo. La habitación de la niña aún estaba abierta. Al mirar hacia su interior pudo ver la grotesca mancha de sangre y los restos de carne. "Malditos nervios" pensó mientras desenfundaba su arma.

Continuó hasta la última puerta, y cuando estuvo a solo centímetros, acercó su mano y lentamente abrió la abrió. La habitación estaba a oscuras, pero una figura humanoide pareció brillar al abrir la puerta.

- ¡Quieto ahí! - Akita apuntó su arma - ¡Identifíquese!

Una vez que sus ojos se acostumbraron a la baja luz, se dió cuenta que ese ser no era más que sólo una armadura de siglos atrás, ahora solo como una pieza de colección.

"Malditos nervios" se volvió a repetir. Guardó su arma y se acercó al mueble donde debería estar esa máscara.

El mueble mostraba signos de haber sido forzado, algunas piezas y libros yacían sobre el suelo, pisoteadas, cada repisa con marcas de pies, como tratando de alcanzar la parte superior del mueble, pero de la máscara ni un solo rastro.

El resto de la colección de los Trovatelli estaba intacta.

¿Una salida?

Yoga y Remi se acercaron a la puerta. Sus armas desenfundadas y abrieron. Un aroma a humedad se dejó sentir: una antigua bodega ya sin uso y en malas condiciones. Al centro, la tapa de una alcantarilla.

- No hay nada, excepto esa alcantarilla -
- Deberemos ver que hay debajo - dijó Yoga

Al lograr abrir la tapa, vieron solo la corriente de agua de un rio subterráneo. Se miraron con un gesto de afirmación.

- Escaparon por aquí.