lunes, 16 de enero de 2012

El Señor de los Anillos

Hace mucho que tenía la meta de poder ver El Señor de los Anillos completa, con la mínima cantidad de pausas entre película (y disco), una hazaña envidiada de personas que se habían atrevido, y solo comentada entre quienes saben que este absurdo de estar inmóvil durante largas horas puede ser disfrutado de buena compañía. 

Gracias a mi gran amigo Marco (http://cinelibrostv.blogspot.com/) y la insuperable compañía de Luchito la épica hazaña fue realizada con éxito, humor, comida y cervezas.

Tweets de la primera parte
Es imposible no mencionar lo agotador que resulta ver una serie completa sin mayores pausas que las necesarias para darse un respiro o para saber que aún se sigue en este planeta. Bastó que solo el primer disco, de la primera parte, de esta gran trilogía, para que entre los presentes nos percatáramos de el largo día que teníamos por delante. Pero el esfuerzo valía la pena.

Al ser esta versión de SDLA extendida, los personajes lograban tener un mayor trasfondo y las acciones que realizarían durante el transcurso de la aventura serían mucho más coherentes que las versiones vistas en el cine. Así personajes como Boromir dejaba de ser meros avaros por lo que el poder significaba, al mostrar como sufría por su tierra y gente. Claro, en los libros podemos percatarnos de dichos detalles, pero en la gran pantalla, los personajes quedaban como víctimas del deseo de poder que conlleva al estar cerca del Anillo Único. Todo esto se seguiría aplicando durante el transcurso de la trilogía. Cerrando cabos sueltos y sorprendiendo con diálogos y escenas no vistas.

Tweets de la segunda parte
Llevábamos casi 6 horas con movimientos menores en los sillones y con la comida delante de nosotros. Pero a diferencia de salas de cine en donde los menores ruidos pueden molestar al espectador, el humor era indispensable para mantener la moral en alto.

Bromas sobre la relación entre Sam y Frodo o de cómo Legolas miraba con cierta lascividad a Gimli permitían reír y sacarnos del sopor de estar mirando la gran aventura que pasaba por delante de nuestros ojos. También la escena donde Eowyn da de comer a Aragorn un estofado y él debe comer a la fuerza demostraba lo fuerte y aguerrida guerrera que resultaría ser Eowyn, pero un desastre en la cocina. Y para mejorar esta extraña relación entre Eowyn y Aragorn, donde Aragorn desprecia el amor de dicha mujer antes de una batalla, la frase de "no te metas con una mujer despechada" cobra nuevo sentido, cobrando así la pobre vida del Rey Brujo, el líder de los Nazgul.

Tweets de la tercera parte
En ocasiones los personajes parecían verdaderos superheroes realizando hazañas dignas de Batman o Spiderman. Un claro ejemplo es Legolas montando un caballo cuando los Jinetes Huargos los atacan: Legolas sube al caballo con un movimiento completamente ineficiente, pero que para el espectador resulta sorprendente. Pero no pretendo generar una discusión en base a la física del movimiento y la agilidad innata de los elfos, pero a momentos, la gravedad no afectó a Legolas en lo mas mínimo.

La personalidad atrofiada y enferma de Gollum, seguirá siendo un punto de referencia cuando a psicosis me deba referir: un asesino despiadado que no tiene donde lamentarse y que a momentos su mirada de cachorro perdido genera verdadera compasión.

Ya en la tercera parte de la película, existía agotamiento... no se puede negar. Pero faltaba tan poco para lograr esta hazaña que no podíamos flaquear. Y tal vez fue al final de la película que nos dimos cuenta que Frodo no es ningún héroe: La destrucción del Anillo Único resultó ser debido a una pelea entre dos seres pequeños corrompidos y atrofiados mentalmente y un paso en falso permitió que todo finalizara. Fin.

Ahora no quiero saber nada más de El Señor de los Anillos... al menos hasta el estreno de la primera parte de El Hobbit. Y cuando El Hobbit esté en su versión extendida y finalizada, tal vez -y sólo tal vez- esta hazaña deba realizarse nuevamente, pero incluyendo esta nueva película, creando una nueva maratón de no tres películas, sino cinco.